USO ESPIRITUAL

En diferentes culturas del mundo, desde hace miles de años, la mariguana ha sido una planta sagrada y no sólo por sus propiedades medicinales; también ha acompañado a sabios, chamanes y sacerdotes como vehículo de conocimiento. Por eso es una de las plantas más importantes de la humanidad.

La cannabis es originaria de Asia. Se han encontrado restos de unos 4 mil años en las cercanías de los Himalayas, en China, la región tibetana e India, donde fue especialmente importante. También se sabe que fue utilizada por los celtas y algunas culturas mediterráneas con fines sanadores y místicos.

En India, textos antiguos del hinduismo como los de los vedas describen la ganja como un “regalo de los dioses”, que agiliza la mente, induce los sueños, la inspiración y propicia la buena salud física y sexual; también señalan que confiere poderes a quien se relaciona con ella con respeto y preparación.

Los egipcios la conocían igualmente, y muchas personas, tanto ancianos como jóvenes, aún la utilizan para meditar en el norte de África, ya que sus efectos sicoactivos facilitan la concentración y la introspección; pero también la atención hacia el exterior. Por eso se ha utilizado en prácticas rituales como un expansor de la consciencia.

En América, es posible que la cannabis haya llegado en tiempos precolombinos, pero se sabe con certeza que con la Conquista española el cáñamo comenzó a cultivarse en el territorio mesoamericano no sólo con fines prácticos, como el uso de su fibra o su aplicación terapéutica, sino entre los indígenas, para expandir la percepción.

Fue la Iglesia Católica la que comenzó a prohibir la utilización de la cannabis, por lo general fumada, por considerarla una cosa del diablo. Aunque también condenaron el uso del chocolate, ¡imagínense!

Fue entonces cuando el uso de la mariguana comenzó a ser mal visto culturalmente. Más tarde, Don Porfirio la prohibió. Con la penalización lo único que provocó es que floreciera el comercio clandestino y con éste, la violencia. Una reacción en cadena que llega hasta nuestros días: a mayor prohibición, mayor criminalización y violencia.

Pero esta violencia, el narco y la estigmatización del uso de la mariguana están por cambiar: la despenalización y regulación de los usos de la cannabis no sólo ayudará a disminuir la violencia por su comercio, también facilitará un cambio cultural en la forma en cómo nos relacionamos con esta planta poderosa, que no olvidemos: ha sido considerada sagrada ¡desde hace miles de años!

Pos sí pero, si la legalizan, ¡se nos va a acabar el negocito que hacemos con lo que decomisamos!
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